Artículo: Periodista de radio – un oficio precario en el que se entra joven y del que se sale joven


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Laurent Poillot, periodista, miembro de la asociación Profession Pigiste y cofundador, en Lyon, del Atelier des médias.


En Francia, al igual que en otros lugares, el sector profesional del periodismo sufre una transformación patente, que se refleja en la destrucción de puestos de trabajo. En 2013, la Commission de la carte d’identité des journalistes professionnels (C.C.I.J.P) expidió 36.823 carnés de prensa. De esa cifra, 9.363 carnés correspondían a periodistas por cuenta propia, es decir, los que perciben una remuneración por un servicio concreto o periódico, y a periodistas en busca de empleo. Esos casos representan actualmente más del 25% de la profesión.

Esta precarización afecta, claro está, muy de cerca a los jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo. Un estudio (francés) realizado en 2013 por el Observatoire des métiers de la presse revela que, hoy en día, el 68% de los menores de 26 años trabaja por cuenta propia, y esa cifra aumenta constantemente: del 50% en 2009 ha pasado al 60% en 2010. Esa fragilidad actual de la condición de periodista se constata también en el ámbito de la radio. De los 37.000 carnés de prensa entregados en 2012, 3.563 eran para periodistas que trabajaban para ese medio, de los cuales un 61% estaba empleado en el sector público y un 39% en el sector privado.

Es también en la radio donde se registran los ingresos más bajos de periodistas por cuenta propia que poseen un carné de prensa, en su gran mayoría menores de 30 años. Esos ingresos son del orden de 1.500 euros brutos mensuales y, a menudo, tardan en llegar. Una joven que trabaja de forma independiente para una gran emisora de radio privada nacional me contó un día que había trabajado una semana entera y que, cinco meses después, seguía esperando que le pagaran.

Cuando se incorporan hoy día al oficio, algunos jóvenes periodistas desarrollan una estrategia de especialización en un medio de comunicación concreto. Pero, en la mayoría de los casos, se impone la polivalencia, con la obligación de trabajar a la vez en prensa escrita, en televisión y en radio para asegurarse ingresos aceptables. Esta situación les plantea al mismo tiempo un verdadero dilema: ¿cuál es mi disponibilidad real, en cada medio, para proporcionar un trabajo continuo y de calidad?

Un estudio realizado en 2013 por el Observatoire des métiers de la presse revela que, hoy en día, el 68% de los menores de 26 años trabaja por cuenta propia, y esa cifra aumenta constantemente.

Recuerdo el testimonio de una periodista independiente, colaboradora habitual de una radio en Auvergne, que veía llegar cada vez más estudiantes a la emisora. Los jóvenes desprenden frescura, aportan savia nueva a la emisora y ellos mismos “consumen” mucha radio. Vienen a trabajar con ganas, en un medio de actualidad que les atrae. Pero, al cabo de varios años de actividad, llegan otros jóvenes y los anteriores se enfrentan a una reducción del trabajo, cuando no se ven empujados directamente a la puerta de salida. En esas condiciones, la incorporación de jóvenes a la radio es a la vez frágil y no necesariamente duradera. Para protegerse y conservar todas sus oportunidades con miras a su futura carrera, los jóvenes no se atreven a plantear abiertamente el problema. Quieren integrarse, así que se someten.

En la actualidad, se entra joven en el oficio, pero también se sale joven. A los 40 años, en este país, uno de cada dos periodistas interrumpe su carrera. Lo constatamos además en nuestra asociación, en la que pocos miembros superan esa edad. En otro estudio (francés) publicado en noviembre de 2013 por la Société civile des auteurs multimédia (la Scam), los periodistas encuestados tenían sobre todo las siguientes quejas respecto a la profesión: “la precariedad”, “el aislamiento” y “la falta de reconocimiento”. Es una cuestión que queremos poner de relieve entre quienes trabajan por cuenta propia. Los periodistas más jóvenes tienen y tendrán en un momento dado que plantearse la cuestión de la valorización de sus competencias: mediante la formación, el establecimiento de redes diversificadas y abriéndose también a personas que no sean necesariamente periodistas. ■


Acerca del autor
Laurent Poillot, periodista, es miembro de la asociación Profession Pigiste, que cuenta en Francia con cerca de 500 miembros. Profession Pigiste organiza todos los años, en una ciudad diferente, sus “48 horas de freelancer”, el único acto que ofrece actualmente a los periodistas por cuenta propia referencias para la evolución de su carrera.

Es cofundador, en Lyon, del Atelier des médias, un espacio de trabajo compartido al que acuden unas 70 personas y que está pensado para romper el aislamiento social de quienes trabajan por cuenta propia y fomentar las actividades de colaboración. Este es principalmente el lugar de creación del organismo de formación Illya (150 periodistas formados en Francia desde el primer año de su creación) y el colectivo WeReport (francés), uno de cuyos objetivos es vender a los medios de comunicación reportajes realizados en el extranjero. Daphné Gastaldi, joven periodista independiente de radio, se ocupa de la coordinación.

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